viernes, 17 de julio de 2026

FUTBOL: PASION, INFAMES RENCORES, Y LA LITERATURA DE OSVALDO SORIANO

 


El martes pasado los festejos en el cruce de Acoyte y Rivadavia (bien lo saben los vecinos de Caballito) estallaron tras la histórica victoria de la Selección Argentina frente a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026. Cientos de hinchas coparon el centro de la avenida con banderas, camisetas y cánticos, que se prolongaron hasta altas horas de la madrugada. Y esto o era privativo de este barrio sino que se replicaba en todo el mundo. Y esto nos lleva  a preguntarnos: ¿De dónde surge tanta pasión?

Por eso recurrimos a recordar a Osvaldo Soriano que fue uno de los grandes cronistas y narradores del fútbol en la literatura argentina. (Y de ese recuerdo surgieron gran cantidad de imágenes de los muchos cafés compartidos con "el gordo", Marcelos Simón, Antonio Dal Masetto, y un grande del periodismo argentino como Francisco N. Juarez en un bar de Avenida de Mayo al 800) ..., y rememoramos que Soriano, siempre hacía alarde, de que  en su juventud fue un delantero "centrofóbal" y un apasionado hincha de San Lorenzo de Almagro. (Quién no lo miraba seriamente.  ya que cada uno de los de la mesa también había pasado por sus propias experiencias futboleras).


Pero ahí viene la diferencia. Osvaldo Sorino, en su obra mezcla nostalgia, épica de potrero y una profunda identificación con el sufrimiento y la gloria popular. El fútbol en sus cuentos y novelas es protagonista de la épica del fútbol amateur y el potrero. Y lo hace con un estilo único. Entre sus relatos más destacados se encuentran:"El penal más largo del mundo": Quizás su cuento más célebre, incluido en el libro "Lástima a nadie, maestro". Narra la historia de un árbitro obligado a suspender un partido en 1958 en el valle de Río Negro, reiniciándolo semanas después únicamente para patear un penal decisivo en un estadio desierto. También escribió "Centrofóbal": Un cuento donde rememora sus días de niño jugando en terrenos baldíos en Río Cuarto (Córdoba), sus sueños de ser delantero y la magia de las transmisiones de radio de la época. En otros destaca su amor por San Lorenzo de Almagro que fue una pasión visceral. (Eran los tiempos del "Mamucho" Martino y muchos grandes en la cancha y en los tablones).

Durante su exilio en Europa en 1981, vivió el doloroso descenso del club a la segunda categoría. Desde la distancia, escribió para la revista Humor una emblemática crónica titulada "Réquiem con gloria para un cuervo", donde transformó el descenso en un acto de resistencia y lealtad. Más tarde, tras el título de 1995, escribiría otra emotiva crónica sobre lo que significaba festejar a miles de kilómetros de distancia. Además de sus libros, escribió crónicas brillantes en el diario Página/12, donde utilizaba el fútbol como una lente para observar la sociedad, la política y la identidad argentina. También escribió cuentos como Los obreros de la pelota, donde humaniza al futbolista profesional, recordándonos que antes de ser ídolos, son personas y "laburantes" que alimentan una pasión que rápidamente se viraliza a travén de todo el planeta.

Sus textos futboleros son brillantes y los recomendamos: Por ese motivo alguien (creo que un arbitro ) definió a Soriano acertadamente: "Fue el hombre que tomó la pluma, el papel y escribió de fútbol; una temática sobre la que pocos se habían animado en el planeta de la literatura. No le importaron las miradas críticas. Menos aún, el escaso reconocimiento de sus colegas. Osvaldo Soriano se plantó en ese mundo, unió letras y clavó las palabras en un ángulo. El tiempo y la historia le dieron un merecido espacio. Lo consiguió con cuentos célebres. Inolvidables. Con textos que vale la pena disfrutar en cualquier domingo futbolero". 

En 1995, Osvaldo Soriano se convirtió en el escritor mejor pago de la Argentina cuando la editorial Norma compró los derechos de sus libros publicados, y las próximas tres obras, por 500 mil pesos/dólares del menemismo que tanto despreciaba. Sentado en un estudio de televisión, un raro escenario para su admitida timidez, Soriano recibió como pregunta si luego del acuerdo contractual se sentía Gabriel Batistuta, el goleador que había sido máximo artillero del Calcio italiano en aquella temporada con 26 tantos, varios de ellos marcados en 11 partidos consecutivos. La comparación futbolera fue recibida con gusto por el autor: “Yo hubiera querido ser como Batistuta: centrofóbal”, respondió con una sonrisa y el cigarro apagado entre los dedos. En su adolescencia, Soriano fue un centrodelantero zurdo que jugó varios campeonatos de la liga de la Patagonia cuando vivió junto a su familia en Cipolletti. Años después, la fotografía, el periodismo y la pelota lo llevaron a Tandil, donde sufrió una lesión en la rodilla mientras jugaba con los lugareños que le impidió seguir jugando para siempre. Pero, por esas cosas que vienen de no se sabrá nunca, lo llevaron al univrso del periodismo y la literatura.


Ahora, esperando la final del domingo y viendo las imágenes de lo sucedido a raíz del partido del martes, surgen palabras e ideas vertidas por "el gordo" Soriano y su inteligencia para recorrer ese sendero de sabiduria litereraria. Es decir: Se entiende mejor la pasion de los jugadores argentinos, la rencorosa estupidez de los ingleses, la lógica mágica del resultado y el fervor manifiesto de los vecinos del barrio. 

¿Sobre la final..., y bueno, ya veremos que pasa?