viernes, 18 de septiembre de 2026

UN ICONO HISTORICO DEL BARRIO DE CABALLITO: EL MERCADO DEL PROGRESO EN PRIMERA JUNTA (CABA)

 

ACTUALMENTE este ícono historico del barrio de Caballito y de la Plaza de Primera Junta sigue remitiendonos a esa "magia histórica" que siempre nos hace bien apreciar. Por otra parte, si nos remitimos a los tiempos históricos, debemos reconocer la trascendencia de este mercado “que nace” un 9 de noviembre de 1889 y que continúa defendiendo valores tradicionales de calidad y comercialización de sus productos. 

    Que nace -decíamos- en un tiempo que se puede considerar “heroico”. Tiempos de un barrio lleno de descampados, reales aunque parezca increíble; que se perfilaba dentro de un modernismo extraordinario (para ese momento), ya que contaba con una estación de trenes. ¡Una estación de trenes! Esto, que ahora significa poco, era en ese tiempo el equivalente a la existencia de una estación espacial flotando sobre la Plaza Primera Junta. Así de nuevo e importante era todo aquello en el tiempo que surgió. Porque, cuando nace este mercado, con los mismos potenciales que aún conserva, ni el subterráneo ni la estación Primera Junta existían y casi nada del barrio que con el tiempo se conocería como "del Caballito" dentro de la geografía de la Ciudad de Buenos Aires .

Actualmente la Comision Diretiva, que maneja el transcurrir del día a día e el mercado sigue batallando para mantener las raices historicas del espacio y adecuandolo a los nuevos tiempos que velozmente se apropian de todo. En especial de los "bienes intangibles" que son parte de la pertenencia histórica de los vecinos del barrio.  

Lo que también nos permite recordar que hace dos años partía Don Jorge Fernández, uno de los tantos pilares de la lucha diaria por sostener ese delicado equilibrio entre el pasado y el tiempo que transcurre hacia lo impensado del futuro.

Como un dato suplementario y de contexto diremos que El Mercado del Progreso nacía en las décadas finales del siglo XIX. Luego le tocó vivir toda la historia, compleja y complicada, del siglo XX. Ahora, en pleno desarrollo del siglo XXI, este tradicional mercado sigue presente en la vida cotidiana de los vecinos del barrio de Caballito, que lo reconocen como a una de sus instituciones más queridas. 

 Sigue emplazado en el mismo ámbito que lo vio nacer. Y sigue siendo un mercado lleno de vigor, de folclore y de tradiciones. Su continuidad en el tiempo, sus reconocidas  cualidades en cuanto a la calidad de sus productos frescos, su  cada vez más amplia variedad de producciones gastronómicas, lo han convertido en un icono del barrio, de la ciudad de Buenos Aires y además es reconocido en muchos lugares del mundo.

 De su vieja historia, según reseñaron los medios periodísticos de aquellos tiempos (como el diario “La Prensa” y el diario “La Nación”), sucedió un 9 de noviembre cuando se inauguraba “el Mercado del Progreso en Caballito, ubicado en la esquina de Av. Rivadavia y Silva, hoy Del Barco Centenera, frente a la casa de Oncatos y al lado de un edificio en ruinas”. 

 El local -dijeron estos diarios-, fue bendecido por el párroco de Flores que en esos tiempos era el Padre Devita, y contó con dos bandas de música que acompañaron el acto, que culmino con una reunión social en el Hotel Roma. A esa reunión asistieron algunos vecinos, puesteros, autoridades y reconocidos personajes de esos tiempos.


sábado, 12 de septiembre de 2026

EL OMBU DE PARQUE RIVADAVIA SUMA OTRO ANIVERSARIO EN ESTE MES

En el Parque Rivadavia del barrio de Caballito, antes quinta de Lezica, junto a un añoso ombú, comenzaron a reunirse hace más de noventa años, coleccionistas y aficionados a la filatelia, incorporándose después los numismáticos y dando nacimiento a una feria única en su tipo, en el centro geográfico de la Ciudad de Buenos Aires. Aquello fue en primavera -otros dicen que fue en el mes de mayo o en el verano de los años '30-; pero como suele suceder, fue en 1943, organizado por la entonces Revista Rojinegro, se reunieron por primera vez alrededor del “añoso Ombú”, ubicado en la entrada principal del Parque Rivadavia, numerosos filatelistas de todas las edades, en un encuentro que facilitó la comunicación y el intercambio de estampillas entre los coleccionistas convocados. El encuentro fue un éxito y lo que no sabían entonces los organizadores ni el público participante, era que, a partir de ese momento, aquellos encuentros jamás se interrumpirían. 

    Estas reuniones de los domingos por la mañana, hasta el día de hoy, y luego de muchos años, fueron el inicio de una feria única y original en América. Estas reuniones dieron origen a gran cantidad de instituciones filatélicas y numismáticas de prestigio internacional, contribuyendo a la formación cultural de todos los ciudadanos que pasaron por allí a través de tres generaciones.


    Carlos Costa (quien partió en tiempos de la Pandemia) nos solía relatar que este fue el motivó que la feria prosperra. sucedía que  numerosos coleccionistas que actuaban en forma individual, trababan conocimiento con otros colegas que estaban en la misma situación, iniciando así una provechosa amistad y camaradería entre ellos. En aquellos primeros años era muy evidente la presencia de coleccionistas extranjeros que se radicaron en la República Argentina, muchos escapados de las persecuciones y la guerra. Entre ellos se destacaban diversos personajes de Ucrania, Alemania, Checoslovaquia y otras naciones de Europa Oriental, que llegaron con importantes colecciones en sus equipajes. Estos inmigrantes, sumados a la ya destacada presencia de coleccionistas argentinos, fueron la columna vertebral de la incipiente feria.
    Durante los primeros tiempos, los coleccionistas que se instalaron en el Parque Rivadavia o Plaza Lezica, como la llamaban algunos, llegaban con sus maletines, cajas y carpetas, exhibiendo sus colecciones sentados sobre el banco circular que aún existe (ahora protegido por una reja salvadora que se colocó durante la gestión de Horacio Rodriguez Larreta), alrededor del añoso ombú, o en los bancos de la plaza y, aun, en el mismo piso.
    Con el tiempo, hacia los años 1958 ó 1959, algunos “audaces” se atrevieron a venir con unas pequeñas mesitas, pues el indudable éxito que se estaba produciendo en la improvisada feria y la creciente cantidad de concurrentes, hacía escasos los bancos que tenía el parque.
    El carácter masivo que fue tomando la Feria se documenta en las fotografías de la época, donde la cantidad de personas que estaban canjeando o simplemente observando ofrece un aspecto multitudinario. Grandes coleccionistas y estudiosos eran concurrentes frecuentes, pues allí podían encontrar todo tipo de material, incluso piezas raras o desconocidas y hasta concretar negocios insospechados.
    Estas reuniones fueron consolidándose, concitando la atracción de numeroso público habitual en esas tempranas reuniones, incorporándose pocos años después, los cultores de las disciplinas numismáticas.
    Las propias autoridades de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires honraron entonces su importancia, con la Ordenanza del 16 de agosto de 1959, construyendo una plazuela y una calle alrededor del añoso Ombú. Una zona sobre las que hasta hoy junto al Bar "El Coleccionista", numerosos coleccionistas y estudiosos de estas disciplinas, toman como punto obligado de reunión.
    También debe ser mencionada la participación de instituciones oficiales como el Correo Argentino, cuyas autoridades llegaron a crear una estafeta ambulante para entregar en el mismo parque las emisiones del primer día de emisión filatélica.
    No es casual que en nuestro país, de arraigada tradición filatélica y numismática, estas reuniones se transformaran en uno de los paseos tradicionales más originales de la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Caballito y los turistas y coleccionistas extranjeros de visita no dejaran de concurrir al parque.
    A estas reuniones de filatelistas y numismáticos, se fueron poco a poco agregando los vendedores y coleccionistas de revistas y libros, que hoy forman un abigarrado conjunto, lindero con el Colegio Normal N° 4, en una franja que va de Rivadavia a Rosario. Las reuniones dominicales en la famosa “feria del ombú”, no se interrumpen en los días de lluvia, y muchos coleccionistas y comerciantes trasladan su mercadería al Bar El coleccionista, que se encuentran enfrente del parque. 

    La Comuna 6, actualmente, a través  de sus representantes Federico Ballán e Ignacio Abarca prestan la debida atención a las informaciones que aparecen en este blog. Falta determinar, con ellos y con otros, un dia que unifique y se empiece a conmemorar cada año el verddero ANIVERSARIO  DE LA FERIA Y DEL OMBU DE LOS COLECCIONISTAS. ( A los de este blog nos gusta una fecha cercana a la primavera debido que su espíritu representa a la feria).